Yuval Noah Harari: «La mayor amenaza de la IA es que estamos invocando agentes poderosos que pueden ser más inteligentes e imaginativos que nosotros»

Nota de uncatolicoperplejo.com

El judío satanista Yuval Noah Harari es uno de los principales portavoces del conocido como Foro de Davos o Foro Económico Mundial. Desde este organismo privado, organismo visible de la masonería, se dirige todo el proyecto que tiene esta secta en relación a imponer ese «Nuevo Orden Mundial» con el que tanto sueñan.

Y no pierdan de vista que la Inteligencia Artifical son demonios, especialidad de la masonería. Y que estamos empezando a ver las plagas profetizadas en el Apocalipsis de San Juan.


«Nos sentamos a releer el libro del pensador israelí ‘Nexus, Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA’ (Debate), probablemente la reflexión sobre la Inteligencia Artificial más interesante que hemos leído en Esquire los últimos cinco años.»

Por Rafael Galán desde esquire.com/es (14/07/2025)

Yuval Noha Harari (Inteligencia Artificial son demonios)

«Estamos acostumbrados a buscar pistas sobre el futuro de la Inteligencia Artificial en la visión de ingenieros como Ray Kurzweil, investigador principal de Google, a quien tuve la oportunidad de escuchar este año hablar en Barcelona sobre la esperanza de vida ligada a los avances en IA, o como los investigadores del Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL) del MIT. Sin embargo, muchas veces las reflexiones más interesantes están fuera del mundo científico. Llevo leyendo libros sobre Inteligencia Artificial desde que cayó en mis manos la historia de la IA del periodista de The New York Times Cade Metz Genius Makers (Penguin), que llevo recomendando a todo el que me quiere escuchar los últimos tres años (no entiendo todavía por qué ninguna editorial lo ha traducido al castellano). No obstante, ese libro no deja de ser una obra de no-ficción en la que hay un recuento (muy bueno) de los avances pequeños y grandes que han derivado en lo que es hoy la IA después de cinco décadas más que una reflexión sobre las implicaciones morales y sociales de ésta. No es tampoco el objetivo de ese libro. Sí lo es, por contra, el del historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari Nexus: Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA (Debate), que cayó en mis manos en octubre del año pasado (un regalo de cumpleaños) y que he vuelto a releer ahora (una manía que tengo en verano). Lo más parecido que había encontrado a esta obra de Harari es el inclasificable Maniac (Anagrama) de Benjamín Labatut, que transita entre la no-ficción y la ficción. El caso es que Harari, autor del superventas Sapiens, probablemente uno de los libros más influyentes del Siglo XXI, doctorado en la Universidad de Oxford en 2002 y en la actualidad profesor de Historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén, pone la Inteligencia Artificial en el contexto de la Historia (con mayúscula) para proyectar predicciones acerca del futuro.

En Nexus, Harari se sirve del mito griego de Faetón, en el que un joven que descubre que es descendiente de Helios el dios del Sol cree que es capaz de comportarse como una deidad, y del cuento de Goethe, El aprendiz de brujo (en el que, por cierto, se basa la película homónima de Walt Disney), en el que un aprendiz de mago invoca poderes que no sabe controlar, para defender su tesis. «Los humanos nos hemos negado a atender las advertencias. Ya hemos desequilibrado el clima terrestre y hemos invocado miles de millones de escobas encantadas, drones, chatbots y otros espíritus algorítmicos que podrían escaparse de nuestro control y desatar un aluvión de consecuencias», escribe Harari.

Harari arranca también este capítulo centrado en el futuro de la IA de su libro Nexus con uno de esos datos (y una de esas frases lapidarias) por los que sus obras se han hecho tan populares: «Cada teléfono inteligente contiene más información que la antigua Biblioteca de Alejandría y permite a su dueño conectarse instantáneamente con miles de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, con toda esta información circulando a velocidades vertiginosas, la humanidad está más cerca que nunca de autodestruirse».

Según escribe Yuval Noah Harari, «la IA representa una amenaza sin precedentes para la humanidad porque es la primera tecnología en la historia capaz de tomar decisiones y generar ideas por sí misma. Todas las invenciones anteriores empoderaron a los humanos, ya que las decisiones sobre su uso siempre permanecieron en nuestras manos. Las bombas nucleares no deciden a quién matar, ni pueden mejorarse a sí mismas o inventar bombas más potentes. En cambio, los drones autónomos pueden decidir a quién matar, y las IAs pueden crear nuevos diseños de bombas, estrategias militares inéditas y versiones más avanzadas de sí mismas. La IA no es una herramienta: es un agente. El mayor peligro es que estamos invocando agentes nuevos, poderosos, potencialmente más inteligentes e imaginativos que nosotros, que no comprendemos ni controlamos del todo».

Jakubaszek

Yuval Noah Harari está convencido de que el verdadero riesgo de la IA se centra en «cómo las sociedades humanas construyen y gestionan redes de cooperación basadas en información defectuosa, mitos y ficciones compartidas». La IA, según el historiador israelí, «amplifica esta vulnerabilidad al operar en un contexto de saturación informativa y decisiones descentralizadas».

En mi opinión, uno de los párrafos más ilustrativos de todo el capítulo es este: «Incluso hoy, en la etapa embrionaria de la revolución de la IA, los ordenadores ya toman decisiones sobre nosotros: si nos conceden una hipoteca, si nos contratan, si nos encarcelan. Mientras tanto, IAs generativas como GPT-4 ya crean poemas, cuentos e imágenes originales. Esta tendencia solo se intensificará, dificultando que entendamos nuestras propias vidas. ¿Podemos confiar en que los algoritmos tomen decisiones sabias y creen un mundo mejor? Esa es una apuesta mucho más arriesgada que confiar en una escoba encantada para traer agua. Y no se trata solo de nuestras vidas. La IA ya es capaz de producir arte y hacer descubrimientos científicos por sí sola. En las próximas décadas, probablemente será capaz de crear nuevas formas de vida, ya sea escribiendo código genético o inventando un código inorgánico que anime entidades inorgánicas. La IA podría alterar no solo la historia de nuestra especie, sino la evolución de todas las formas de vida», concluye.»

esquire.com/es (Copia, copia).


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